El bicho que enloqueció a Robles

Robles
nunca volvió a ser el mismo. Ese sábado de bailoteo en Eros, Robles conoció al
macho que lo enloqueció a puro maceteo de bicho.
Vamos
hablar claro. Robles nunca ha estado muy bien de la cabeza. Como muchos hombres
y mujeres en este Pais, tiene sus momentos de depresiones. Yo no lo sabía,
hasta que uno de estos episodios coincidió con uno de nuestros viajes a Miami.
De la
noche a la mañana simplemente desapareció. Lo llamé, lo busqué en su
apartamento y nada. Me fuí al viaje solo, temiendo lo peor. En Miami supe que
seguía vivo y que no quería saber de nadie.
Un mes
después de ese viaje, me llamó. Como si nada hubiese pasado. Me abrió los ojos,
porque realmente Robles no es un caso aislado. Yo sé que no soy el mejor amigo
de Robles. El tiene amigos más cercanos. Pero debo ser el más cuerdo.
Aunque
luego de ese episodio, no se ha repetido otra desaparición. Sólo la locura de
cuando se enamoró de Junito.
Esa
noche bailamos como locos en Eros. Estuvimos jodiendo y haciendo trencitos con
varios machos. En uno de esos trenes, enganchamos a Junito y a su pana José
Juan. Enpericaos hasta la segueta. Creo que de primera impresión, Junito quedó
malo conmigo, pero como le hice más caso a José Juan, me canceló.
Ya yo
estaba sabrosito, y empiezo a grajearme con JJ, que de verdad, estaba bien
rico. De 24 años, blanquito estilo Caparra Boy, duro como el cemento, con una
cinta roja que a veces la tenía en la cintura, otras veces en la cabeza.
El
Junito era más el estilo de macho que le gusta a Robles. Delgadito, alto,
caquito. Recuerdo haber pensado, cuando los vi juntos, que Robles se había
jodido.
Salimos
los cuatro para el apartamento de Robles, él en el carro de Junito y JJ en mi
carro. Nos besamos por todo el camino. Lo que pasó esa noche en el apartamento
de Robles cambiaría para siempre nuestra amistad.
Robles
y Junito se fueron al cuarto, yo me quedé con José Juan en la sala. Yo estaba
borracho y recuerdo que me quitó la ropa porque apenas podía con mi alma. Trató
de clavarme. Me negué diciéndole que ninguna loca con una banda roja me iba a
clavar.
JJ se
fué al cuarto encabronao y Robles empezó a bellaquear con él para tranquilizarlo.
Desnudo me metí en el cuarto y allí ví a Junito, con su tronco de maceta
esperando por Robles. Creo que jugué algo con ese bicho, lo sobé, lo apreté
junto al mío.
Como
gata en celo, Robles me arrebató el bicho de Junito. Ya en ese momento, yo estaba
claro que no seguiría ni con el JJ ni con el Junito. Me vestí y me largué.
Regresé a mi apartamento completamente borracho y hasta el sol de hoy, sigo
agradeciéndole a Dios el haber llegado vivo.
Robles
y Junito se hicieron novios. Duraron alrededor de tres meses. Robles nunca
quiso que yo estuviese cerca de él. Las pocas veces que todos repetimos en
Eros, Junito me agarraba el bicho a escondidas de Robles.
José
Juan y yo volvimos a hablar, pero jamás nos volvimos a besar.
Robles
amó profundamente a Junito. Y lo sigue amando por su bicho, por cómo lo
maceteaba, por el buen sexo que tuvieron. La forma que todos nos conocimos,
afectó la relación entre los cuatro.







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