Happy Birthday to you

A Tito
lo conocí en una de mis tantas locuras con Robles. A Orlando en uno de mis
trabajos. Tito quería repetir conmigo y Orlando quería clavarme.
Se
acercaba el cumpleaños de Tito. Luego de despertar de mi letargo con George, me
tiré a Tito en un trio con Robles. Lo más sabroso de Tito, es que me daba unas
mamadas de culo espectaculares. Valía la pena repetir.
A la
clara, una buena mamada de culo es una experiencia religiosa. Que te estén comiendo
ese culo a lengüetazo, como queriéndotelo arrancar, está cabrón de rico. Y si
lo hace un experto como Tito, es doblemente rico.
Desnudos
en mi cama, Tito y yo hablamos sobre nuestros pasados trabajos. De una de esas
referencias de trabajo, salió la coincidencia de que conocíamos a Orlando. El
sólo lo conocía de vista.
Orlando
era un compañero de trabajo, guapísimo, que siempre tuve mi sospecha que era
gay. Es muy masculino, lo suficiente para ponerme a dudar.
Ya no
tuve dudas cuando en la oficina me tiró un comentario que yo lo tomé como una
invitación a la cama.
A los
pocos días, la invitación me llegó formalmente, y como yo estaba como zombie
con George, le dije que no.
A
pesar que lo rechacé varias veces, nunca perdimos contacto. Me llamaba de vez
en cuando. Algo que siempre me halagaba de él, es que siempre que me veía, se
le paraba el bicho. A veces iba a su oficina, sólo para parárselo.
Tito
me confesó que siempre le había gustado Orlando y que nunca se había atrevido
decirle algo. En ese momento planifiqué el encuentro entre ambos, como un
regalito de cumpleaños para Tito.
Llamé
a Orlando y como siempre me preguntó cuando me comía el culo. Esta vez le dije
que quería bicho, que viniera para mi apartamento.
Llamé
a Tito y le dije que le tenía una sorpresa en mi apartamento. Lo cité a la
misma hora que cité Orlando.
El
primero en llegar fué Tito. Aunque un poquito gordo, Tito es bellísimo. Dice
que está haciendo ejercicios. Siempre que lo veo, lo veo igual de gordito.
Lo
primero que hice fué felicitarlo y decirle que le tenía un regalito. Ahí mismo
me llamó Orlando para que le diera más detalles de cómo llegar a mi
apartamento. Me dijo que estaba en camino y que en cinco minutos llegaba.
Orlando
llegó a mi apartamento con el bicho parao y con la sorpresa del party que
había montao.
Presenté
Orlando a Tito y sin encomendarme, los invité a la cama. Les dije que los
quería a los dos en mi cama en calzoncillos.
Cuando
los ví semidesnudos en mi cama, los dos temerosos de tocarse uno al otro, me
encendí como un petardo, de lo bellaco que me puse. Le dije a Orlando que Tito
besaba rico y daba unas mamadas de culo brutales. El me dijo que él también. Hay
party.
Me
quité la ropa. Completamente desnudo, me metí entre ellos, que me agarraron
para pelearse el roto de mi culo. Terminó esa pelea, uno mamándome el culo y
las bolas, el otro, la pinga.
De las tres pingas, la mía era la más grande. Cuando conocí a Tito, quería clavarme, pero lo arrebaté tanto, que terminó ensartao en mi maceta. Orlando sabía que iba a ser mas difícil clavarlo. Pero allí los tres estábamos para celebrarle el cumpleaños a Tito. Hay party.
Me
gusta mucho los hombres que sean muy orales en la cama. Yo no lo soy. Soy de
los que le gustan que le hagan, aunque besar me encanta. Pero no me beso con
todo el mundo.
Tener
a la vez a dos machos jueyes, tratando de demostrarle al otro, quién era mejor
besando, mamando culo y bichos, en caricias y masajes, fué un regalo brutal
para mí, a pesar que yo no era el que cumplía años. Finalmente, uno dominó al
otro y terminamos esa guerra, Orlando y yo maceteando a Tito.
Orlando salió de mi apartamento diciéndome que él regresaba, pero a comerme el culo. Hay party. Tito me dió las gracias, por haberle hecho realidad, una de sus más grandes fantasías. Happy Birthday to you.







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