Incompleto


Llegó el momento de contar la historia de Armando. No sé como hacerlo. Me duele escribir sobre él.

Conocí a Armando a través de su prima hermana Marta. Marta iba todos los días al negocio que yo trabajaba, a reirme las monerías de sato. Ese fué mi primer trabajo, apenas saliendo de la High para empezar el siguiente semestre en Sagrado. En ese primer trabajo hice de todo desde bagger hasta limpiar la carnicería. También allí vi de todo, desde chillería hasta cocaína.

Marta me había comentado que su primo habia empezado a trabajar conmigo. No lo había conocido en ese entonces, porque nuestros horarios no coincidían. Un buen día nos tocó cerrar tienda, y conocí a Armando, mientras yo mojaba el piso y él lo secaba a mapos.

De Armando solo diré que era el hombre más hermoso que habia visto en mi vida. El tiempo lo ha maltratado, pero sigue siendo hermoso. Por hoy no seguiré escribiendo sobre él. Realmente me duele. En mi historia vivida y escrita, ha sido y será, simples oraciones.

Escribiré sobre lo que aprendí cuando amé a Armando.

Aprendí que el propósito de la vida es buscar nuestra felicidad. No es la búsqueda de una felicidad en un estado permanente. Es encontrar la felicidad en breves instantes que nos dá la vida cada día. Lo que hace feliz a cada persona es distinto, y esa búsqueda tambien es distinta para cada persona. A mi me hacia feliz él. Nuestros breves instantes de esos dias.

También aprendí que esos instantes de breve felicidad están conectados con Dios.

Cuando finalmente entendí que Armando me rechazaba por su identidad, y no por falta de amor, de alguna manera fuí completamente feliz. Sentí que en algún lugar de el universo, una estrella murió para liberar renovada materia para nuevas estrellas. En mi corazón murió la urgencia, la necesidad de él. Nació la compasión y la rabia, que me obligó alejarme de él. Su camino a la felicidad era muy diferente al mío. Ese breve instante de ese día.

Aprendí que los instantes, las estrellas, la vida, el universo, hasta Dios, todo es amor. La humanidad aún no sabe como medir el amor, porque el amor tiene peso, tiene forma, es tangible, se puede moldear. Es parte de lo que está hecho el universo, las galaxias, las estrellas, nuestro sol, la luna, tu y yo.

El amor es la verdadera materia y es realmente lo que nunca se destruye, siempre se transforma, siempre ocupa su espacio en el corazón. Y al liberarse la vida, ese amor será renovado amor, para nuevas vidas.

He moldeado mi amor hacia Armando. Ocupa el pequeño espacio que le pertenece en mi corazón para una persona que aún no es tangible en mi historia. Me han profetizado muchas veces que nunca lo será. Vivo, soy feliz porque todos los días busco mis breves instantes, pero siento, a veces, como si me faltara un brazo. Al mirarme en el espejo, me veo incompleto
 

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