Por eso, no me bajo las panties

Paula
me arrastraba algunas noches a una barra por
Al
estar juntos en la pista, todas las miradas eran hacia nosotros, por ser los
más jóvenes, y los únicos que se besaban. Así nos miraban al entrar a la
cafetería por las mañanas. Juntos nos sentíamos dioses de todo lo pagano.
Conocí
a Paula cuando en la compañía que trabajaba en ese momento, abrió una división
de quality, y para allá nos fuimos Carol y yo, con mejores posiciones
y paga. Una de las primeras tareas que me tocó fué seleccionar parte de el
personal y ahí fué que cayó Paula en mi vida.
Para
ese entonces ya Carol tenía metío en la cabeza, irse para Miami, para completar
su maestría y establecerse definitivamente en un lugar. Empezó a solicitar
plazas internas en la compañía y antes de cumplir el año en su nueva posición,
consiguió un puestazo en Miami. Mandó el jeep, la computadora, como cinco cajas
y se mudó. A los tres meses, se compró su primer apartamento en el condado de
Dade.
Desde
que Paula me enseñó su tatuaje de mariposa, la complicidad entre nosotros ha
sido casi de amantes. Primero me confesó, que había quedado impactada por mi
voz y que ese primer día de trabajo suyo, ella sólo quería conocerme.
Ese
primer día suyo, otra cosa que recuerdo, es que antes de irse, me agarró el
oído izquierdo y me preguntó si yo usaba pantallas. Le dije que sí, pero que
hacía tiempo no me ponía una. Desde entonces siempre me acaricia el oído al
hablarme.
De
Paula aprendí los cariñitos de los papas y los mamas. Me dice papa en un tono
bellaco que a cualquier otro, le pararía el bicho. Siempre trataba de pararme
la pinga en la oficina, haciéndome llamadas eróticas en horas laborables. Yo le
decía que no perdiera el tiempo, que me mandara a Mike, el nene nuevo de
computadora, para que ella viera como se paraba una maceta de verdad.
Nunca
lo mandó. En lugar de eso, al ver mi interés en el nenote grande y nuevo de
computadora, una tarde salió con él de la oficina y lo puso caliente en el
parking. Al otro día me dijo, que por lo que Mike tenía de bicho, ella no se
bajaba las panties.
Paula
es espectacularmente hermosa. De piel suave, color caramelo claro, de ojos
ambar, pelo lacio, largo y castaño, cuerpo sólido de senos pequeños y firmes
como melocotones, curvas de felina nacida para matar a la presa que le dé la
gana. Aunque sea para no comérselo.
Me
hizo su confidente de todas sus locuras y yo la hice de todas las mías. Varias
veces nos retamos de quién de los dos conseguía un macho primero. En una sóla
ocasión nos peleamos uno y me ganó.
Recuerdo
cuando descubrió la serie Will & Grace. Llegó toda entusiasmada a
donde mí para decirme que había una serie sobre nuestras vidas. La miré medio
enojado y con mucha pena le dije que yo no era una drama queen.
Paula
tiene un hijo que en estos días cumplió los 8 años. Es de el niño que la sacó
de su casa, vivieron juntos pocos años y luego ella se regresó a su casa con el
hijo de ese niño. Hoy el padre de su hijo es todo un hombre, me ha dicho que
han estado por regresar varias veces y que siguen chingando, como lo han hecho
siempre.
Paula
trabajó conmigo poco tiempo. Hace como cinco años que trabajo en una compañía
diferente. Aún así nunca perdimos el contacto.







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