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Marahid es mi amiga más reciente. Llegó a mi vida desde Boston, hace como tres años, luego de haber solicitado en varias ocasiones para cualquier posición en la compañía que trabajo. Llegó aún casada de su tercer marido y con tres hijos a cuestas.
Me impresionó mucho su profesionalismo y sus conocimientos, realmente es una mostra en lo que hace. De porrazo la designé como mi “backup” y el tiempo que trabajó en mi departamento de servicios, estuve echándome fresco en los guebos, delegándole todo lo que pude. Pero la muy rata inmunda (así nos llamamos de cariño) solicitó otra posición y ahora trabaja en otro departamento, pero de ventas y delegando todo lo que puede.
La muy sanguijuela de Mara (así tambien nos llamamos de cariño) llegó a mis manos como llegó Carol. No creo en la astrología, pero algo de cierto debe haber, porque Carol y Marahid nacieron el mismo día. Pero lo más que me hace creer que hay algo de cierto en la astrología es que Armando y Paula nacieron el mismo día. Armando, el amor de mi vida y yo soy el amor en la vida de Paula. De todos modos, no leo el horóscopo.
De mis pocos amigos, la muy carne de puerco de Mara (así nos decimos a cada rato de cariño) es la más religiosa. No se pueden imaginar la cara que puso esa mujer la primera vez que yo salí con una de las mías.
Estaba un grupo de compañeros de trabajo hablando sobre problemas matrimoniales y yo espepito que la mayoría de los divorcios eran por dos razones: por problemas económicos y por que el marido lo tiene chiquito y/o no sirve en la cama. Ese desecho humano de Marahid (es como menos nos llamamos de cariño) me acribilló con la mirada y me dijo “yo me he divorciado dos veces y no ha sido por esas razones”. Simplemente le pedí perdón.
Hace como par de meses, en nuestro café diario, me comentaba que al nuevo gerente lo dejó la novia y que eso debe ser por que es un flojo en la cama. La miré y pensé para mí “como se nota que esta cabroncita” (así le digo cuando estoy encabronao con ella) “va por el tercer divorcio”.
Algo que aprendí con Carol es que de entrada, si alguien quiere ser mi amigo, debe saber que soy gay. Voy tirando puyitas, hasta que cuento que voy a Eros y lo confirmo con el cuento del macho más reciente que me chingué. Con la cocodrila de Mara (así nos decimos cuando estamos de break en el mall) tuve que tener paciencia y cuidado porque a la menor insinuación me echaba un sermón. La predicación duró hasta que tuvimos la discusión por David y Jonatán.
Siempre que la adefecio de Mara (así nos decimos cuando nos hablamos y no estamos haciendo caso) me salía con algo bíblico, yo le ripostaba con algo bíblico tambien. Por si acaso pensaba que por ser maricón, yo no era cristiano. Pero cuando le dije que el amor más hermoso entre dos hombres que yo había leído, lo leí en
Al otro dia traje mi Biblia. Es lo primero que veo siempre al entrar a mi apartamento, porque la tengo puesta en la mesa del centro de mi sala. Mi mamá me enseñó que en ningún hogar debe faltar
Y empezamos con la tiraera de versículos. Que si cuando Jonatán vió a David por primera vez se enchuló (1 Samuel 18:1), que noooo que eso era amistad (1 Samuel19:4). Que Jonatán estaba enamorado de David (1 Samuel 19:1) porque David era hermoso (1 Samuel 16:18), que noooo que eso era porque David era un siervo de Dios (1 Samuel 20:12,13). Que si eso era así, porque Saúl le gritó a Jonatán que eligió a David para su confusión y para confusión de la vergüenza de su madre (1 Samuel 20:30), que nooo que Dios estaba entre ellos (1 Samuel 20:23).
La pelea de versículos iba a llegar a las bofetadas, cuando saco el versículo que hizo llorar a mi adorada Mara (así le digo cuando la he lastimado). El lamento de David para su amigo Jonatán, que ha muerto en una batalla contra los filisteos. La canción al amor más dulce de David, el amor que fue mas maravilloso que el amor de las mujeres (2 Samuel 1:27).
Al ver los ojos llorosos de Marahid le dije que yo era un sucio cochambroso, mal pensado, que me había ganado el infierno por estar pensado que ese amor era carnal, que lo que existía entre David y Jonatán era un amor de hermanos. Desde ese día, Mara no me dice ni un aleluya. De mi parte le hago saber que soy un pargo, pero no tan parguísimo.
Pero entre ustedes y yo, esos dos bregaban. Nadie regala ni sus ropas, ni su espada, ni su reino así porque sí (1 Samuel 18:4). Miren si tengo razón, que todavía los israelitas se estan peleando con los palestinos por ese reino. Además, el Davisito era más pargo que yo. Cuando preñó a
A Marahid y a mí nos pueden encontrar todas las mañanas camino al mall para comprar, ella su café y yo mi chocolate. Cada día la encuentro mas sabrosita y pícara. Tiene novio y espero que se la esté chingando rico, porque económicamente está bien parado.
Todos los días le pregunto por la dirección de su mamá para enviarle la factura del “tuition”. Esta es otra que estoy haciendo mujer. Como Carol, se mofa de mí, pero contrario a Carol reconoce que le he abierto los ojos en muchas cosas.
A cada rato estamos cayéndonos en broma a patadas como cabras salvajes, mientras nos cantamos mutuamente la canción de Paquita la del Barrio, Rata de dos Patas.







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