Mi lugar favorito

Si me preguntaran cuál es mi lugar favorito en el Mundo, me transportaría inmediatamente a los baños de Fort Lauderdale.
Estoy seguro que escucharé la música dance retumbando en esos pasillos semioscuros. Veré el piso alfombrado y las puertas abiertas o cerradas de pequeñas habitaciones perdidas en un laberinto lleno de hombres que caminan,algunos descalzos, otros en chancletas, todos en toallas blancas. Si me preguntaran cuál es mi lugar favorito en el Mundo, pícaramente diría Fort Lauderdale en Florida.
Descubrí los baños en el primer viaje que hicimos juntos Robles y yo, a finales del 2000, la misma semana que estrenaba en Showtime la serie Queer as Folk. Fué mi primer viaje en primera clase, como he seguido volando cada vez que viajo con Robles. Pasamos cuatro días en el paraíso gay de moda, South Beach, poco después de su famosa dieta y que la descubriera Puff Daddy (así se llamaba en esos días). El tema musical del viaje fué I turn to you de Melanie C, una de las Spice Girls. Escuché la canción acabadito de llegar, en pleno aeropuerto de Miami. Compré el CD single en una tienda de
Lincoln Road no me impresionó por sus restaurantes, mas bien por las parejas gay que caminaban libremente, tomados de las manos. Tambien me impresionó Score, una de las pocas barras gay que aun quedan. Ocean Drive me pareció la versión straight de Lincoln Road.
No olvidaré jamás cuando entramos Robles y yo a la discoteca Level (hoy día Mansion) por primera ocasión. Juraría que éramos los protagonista de una película. Unos crupieres nos dirigieron a un área cerrada, que tenia varios bares. Nadie bailaba, solo bebían y esperaban, no sabíamos qué. Exactamente a las doce de la noche, corrieron unas cortinas, que no había notado. Los crupieres dirigieron el grupo a una inmensa discoteca que recreaba esa noche a la famosa Studio 54, con toda la decoración en láser, tarimas circulares en cada esquina y sobre ellas, machos en tangas blancas. La draga mas hijeputa que he visto actuando, la vi esa noche y juraría que era un centauro.
Esa noche Robles se conectó a un americano mientras yo me fuí con un brasileño que tenía su apartamento en
Pero lo mejor del viaje fué los baños de Fort Lauderdale. Viajamos a Miami un miércoles en la noche y regresamos a Puerto Rico el domingo por la tarde. Fuimos a los baños el jueves, viernes y el sábado, en lo que era en ese entonces el antiguo local.
Desde ese primer viaje con Robles he regresado con él y sin él, por lo menos dos veces al año. Hoy día el nuevo paraíso gay es Fort Lauderdale. South Beach es tierra de raperos y apenas se ven parejitas gay tomados de las manos. Me parece que South Beach perdió el glamour, que se regresó con todos los maricones al rejuvenecido Edén de espectaculares torres de cristal azul cobalto que es hoy dia la hermosa ciudad de Fort Lauderdale. Me he fijado que donde se establece una comunidad gay, el lugar crece, embellece, toma valor y se convierte en los puntos turísticos más importantes. Siempre que voy a Fort Lauderdale, hago mis varias paradas a los baños, me quedo en un resort sólo para gays y bailo en las noches en Coliseum, una de las discotecas más brutales que existen.
De los baños tengo mucho que contar, porque me ha pasado de todo. A veces es un freakshow cabrón de bichos. Pero la mayoría de las veces, me como por lo menos 6 ricos culitos por visita. Si pagué por la habitación unos 26 dólares (déjame buscar una calculadora que por esto no hay que quemar neuronas) el culito me costó a $4.33. Eso es un baratillo, más caro me sale un trago en Star. Ahh, y sale sin culo.
Ay, mi lugar favorito en el Mundo, ya escucho la música…







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